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Europa propone incluir la energía nuclear y el gas natural como «energías verdes» mientras que España reitera su rechazo.

Hace unos días, el organismo presidido por Ursula von der Leyen lanzó su propuesta para modificar la «taxonomía de la UE» e incluir la energía nuclear y el gas natural como energías verdes. El objetivo de esta propuesta es llegar a cero emisiones contaminantes en 2050.

Pero, ¿qué es esto de la Taxonomía de la UE? Pues básicamente es un sistema de clasificación de actividades económicas que pueden considerarse como sostenibles. Con esto se pretende que los inversores tengan una clara visión de en qué están metiendo su dinero, es decir, que apela a la responsabilidad medioambiental de los inversores…para aquellos que todavía tengan conciencia claro. Pues bien, lo que se propone es que puedan ser incluidas en esta lista las centrales nucleares que empiecen a construirse antes de 2045 o las plantas de gas natural que emitan menos de 100 gramos de CO2 por KWh y las de nueva construcción que emitan menos de 270 gramos de CO2 por KWh.

¿Es España el único país que se posiciona en contra? No, de hecho hay varios países de la UE a los que no les ha gustado nada la propuesta y las opiniones son diversas. La oposición más fuerte a esta propuesta la podemos encontrar en Austria, que incluso amenaza con llegar a los tribunales. En este aspecto, España rechaza la propuesta basándose en evidencias científicas y apuesta por las renovables.

En mi opinión, como Ingeniero Industrial, está claro que no se pueden clasificar la energía nuclear y el gas natural como energías verdes. Esto sería auto-engañarnos o mejor dicho engañar a la población y, todo aquel que está en poder del conocimiento tiene una responsabilidad. Pero seamos realistas, conseguir cero emisiones en un intervalo tan corto de tiempo es una tarea ardua, por no decir casi imposible, sobre todo si tenemos en cuenta las zonas menos desarrolladas. La energía nuclear presenta un riesgo elevado en caso de catástrofe o en la gestión de los residuos pero por otro lado no emite gases de efecto invernadero. La cuestión aquí es si a corto plazo la energía nuclear puede ayudar a realizar esta transición, antes de que las consecuencias del cambio climático nos pasen factura.

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